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TOUR SIN RUMBO POR LOS PIRINEOS CON YOPIS Y SETH HILL

Para muchos riders de todo el mundo, los Pirineos son territorio desconocido, y cuando finalmente tienen la oportunidad de conocer sus singulares e inclinadas pendientes, las extremas condiciones de nieve y el clima soleado, el viaje se convierte en una de esas experiencias inolvidables que siempre quieren contar.

Otro año más, las nevadas brillaron por su ausencia durante los primeros meses de la temporada pasada en los Pirineos, pero esto no quitó las ganas al americano Seth Hill de venir, explorar y explotar su creatividad. El andorrano David López-Mateos, más conocido como Yopis, fue su guía en su llegada a Vallnord.

La primera sesión de park en Arinsal sirvió para calentar antes de escondernos en la caseta de los shapers para que no nos vieran los pisteros y otros trabajadores de la estación, poder esperar hasta la puesta de sol y así hacer nuestra primera sesión de fotos “ilegal”. Fue un éxito y un espectáculo para los shapers de ASP snowparks que con tanto cariño nos dieron cobijo, excepto por la bronca que les cayó del director al día siguiente, pero eso ya es otra historia y nosotros ya estábamos en Arcalís.

En este sector de Vallnord había más hielo que nieve, pero con la imaginación de Seth, Yopis y Kurt, otro shaper del equipo de ASP que se ofreció a echarnos un cable, pudimos encontrar un spot fotogénico y gracioso, sobretodo cuando a Yopis le dio por probar rodeos y plancharlos de cabeza.

Al anochecer intentamos montar algún spot callejero, pero la escasez de nieve y la policía andorrana nos dificultaron la tarea, así que pusimos rumbo a Francia, para poder conocer y fotear en La Mongie al día siguiente. Habíamos reservado tres camas en una pequeña pensión de un pueblo francés en el que tan sólo había un bar, un castillo, un gran casino y nuestra pensión. Llegamos a medianoche y después de una hora aporreando la puerta y llamando a todos los teléfonos que teníamos sin obtener respuesta, fuimos en busca de un parking. Lo encontramos al lado de un prado con vacas y montamos nuestro campamento hippie con la furgoneta a las 2 de la madrugada en un pueblo de 50 habitantes. Creedme, no es fácil compartir un habitáculo de 3 m2 con dos riders casi adolescentes, pero suma en la lista de anécdotas.

Cuando amaneció, recogimos y llegamos a La Mongie, dónde a pesar de estar invitados, no pisamos las pistas ya que nos dedicamos a palear detrás de unos edificios en la parte más alta del pueblo. Construimos un wallride que nos tuvo ocupados la mayor parte del día, y después de que Seth y Yopis se estamparan unas cuantas veces contra la pared, quemamos los últimos cartuchos ya al anochecer en una valla de obra a gap que montamos encima de una puerta de garaje mientras una decena de personas nos contemplaban atónitos.

El plan esa noche nos salió mejor y cuando conseguimos encontrar el complejo de apartamentos, nuestra puerta nos esperaba abierta ¡éxito!

La jornada de esquí en Cauterets fue corta pero divertida, aunque poco productiva. Las condiciones de nieve era extremadamente precarias: grietas, piedras, tierra, hielo, mucha gente y pocas posibilidades. Incluso investigando por caminos lo único que fuimos capaces de encontrar fue la barandilla de un puente que no admitía fallo o la caída al río sería fatal. Así que la mejor opción fue la retirada dirección al Valle de Arán.

De nuevo nos reunimos con amigos del team de ASP que nos ayudaron a palear al día siguiente y con locales como Javi Guimont que nos enseñó spots de ensueño, aunque fueron inviables por la falta de nieve.

Durante el día disfrutamos de la montaña de Baquiera-Beret y es que a pesar de no encontrarla en sus mejores condiciones, siempre es un placer. Y al anochecer nos echamos unas risas en la mini rampa de Vielha, antes de que Yopis le intentara explicar a Seth como hacer Kalimoxo.

Este tour sin rumbo por los Pirineos con dos riders tan distintos, pero tan creativos y motivados es una de las historias de la temporada que merecen ser contadas: en 5 días hablamos 5 lenguas y visitamos 3 países. Para que luego digan que el snowboard no es cultura.

Y para terminar, los mejores momentos Instagram del viaje:

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